miércoles, 16 de febrero de 2011

¿Cómo superar una ruptura de pareja de mucho tiempo?

Hoy en día cada vez los gays buscamos relaciones más estables, quizás luego de un largo periodo de conocer el ambiente. Cuando el momento llega y encontramos a alguien con deseos de formalizar una relación a largo tiempo, nos sentimos de lo mejor y las cosas se van dando. Sin embargo, en algunos casos, al pasar de los años todo cambia y el amor se vuelve dependencia, aún así nos rehusamos a terminar porque tenemos la esperanza que cambie. Cuando el día del final llega, en espacio te damos cinco consejos para no morir de amor y superar esa relación.

1.    Entierra los recuerdos: si de verdad estas dispuesto a dejar esa relación debes enterrar en el pasado todos los recuerdos que tengas con el. Ojo no botar tarjetitas o cartas, si no ubicarlas en un lugar donde no las encuentres en un buen tiempo. Recuerda que terminar significa el comienzo de otro historia.

2.    Confía en ti mismo: es difícil, porque lo es…pero no imposible. Todo está en tener la suficiente seguridad para no enfocar nuestra mente en los recuerdos. Nada de canciones matadoras, programas que miraban juntos o algo que te haga pensar en el.

3.    Disfruta de tu soledad: ponte a pensar en que no has pasado mucho tiempo sólo para disfrutar de ti mismo, ir a los lugares que te gustan, recobrar tus viejos pasatiempos o bien, sólo quedarte en casa a compartir con la familia. Disfruta de la soledad que ya llegará alguien más para dejarla por la compañía.

4.    Revive tus amistades: en muchos casos, cuando uno tiene una relación deja olvidado a los amigos y, por muy cruel que parezca, ellos siempre estarán para vos, cuando termines. Llamados y queda con ellos para salir y vivir nuevas experiencias con ellos.

5.    Intenta conocer nueva gente pero con moderación: no te dejes llevar por la desesperación que puedes salir peor de cómo estabas. Busca los lugares adecuados para conocer nuevas personas, nada del chat o hi5. Lo mejor siempre es que te presenten a alguien, se crea una mejor experiencia y los resultados son mejores a ir predispuesto luego de conversar en una ventada del chat.

Esperamos que te ayuden para salir airoso de una ruptura.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Lalo kada recuerda la grama del colegio...

Lalo esta acostado en su cama con los brazos debajo de su cabeza. Son a penas las cinco de la tarde de un martes. Ya ha pasado mucho tiempo desde que se encontró con Wilfredo, su ex que siempre termina más allá de la cama. De pronto, Doña Conchita, quien le alquila un cuarto al fondo de su casa, toca a su puerta y le avisa que un hombre lo busca. Lalo, salta de la cama vestido con un short diminuto de color blanco, una camisola rosada que le talla muy apretada luego de unos meses en el gym y una singular gorra multicolor. Asoma su cabeza y sólo ve la silueta de un hombre en la puerta de su casa opacada por el sol. Camina y es Ricardo, su primera mamada.

-          ¡Ricardo, que gusto verte! Pasa y platiquemos.
-          Mi lalito del alma, has echado cuerpecito.
-          Sí, me metí al gym y ahora ya puedo presumir, como vos siempre lo haces.
-          ¿Y siempre en tus andanzas?.
-          Pues toda la vida, desde vos todo ha ido viento en popa.

Sentados en el patio bajo un palo de mango, Lalo y Ricardo reviven el primer día en que se conocieron. No parece que fue en un parque cuando Ricardo no se asumía gay, luego de una traumática experiencia con un maestro en la primaria, y  Lalo de 17 años empezaba a rodearse de gente diferente en su pueblo. Esta misma noche, Lalo se le insinuó a Ricardo y este respondió a sus propuestas. Lo demás sólo la grama en el campo del Instituto de su ciudad y ellos dos lo saben. De pronto, Ricardo le pregunta:

-          Y tus hombres, Lalo?
-          Me ofendes Ricardo, no son mis hombres son mi juguete sexual. Vos sabes!

Sonríen efusivamente, cuando cruzan una mirada matadora. Lalo se levanta y va a su cuarto a ver si tiene condones y lubricantes. Doña Conchi había salido y la conversación daba a más.

-          Ricardo, vení a mi cuarto.
-          Ya voy…
-          Y…entonces…

Ambos se besan con mucha euforia. Ricardo rápidamente se desabotona el pantalón y se pone de espalada a Lalo, este al ver que Ricardo que ya no es el machito que decía ser, aprovecha el momento y confirma la realidad del dicho “sí la vida te da la espalda, tócale las nalgas” y más si es tu primera mamada.

sábado, 5 de febrero de 2011

¿Pareja gay ganará concurso de Supermercados La Colonia?

Una pareja gay expresando su amor con una foto besándose están participando en un concurso on line, promovido por Supermercados La Colonia en Facebook. La foto, es una de las más votadas y con más de 50 comentarios positivo sobre la demostración de su orgullo.

“Nuestra máxima expresión de amor, que todo el mundo lo sepa, no tenemos nada que ocultar :D Somos Felix y Evert, tenemos 15 meses de ser novios y estamos muy FELICES!!” es la descripción de la foto, que gusta a más de 200 personas. Sin lugar a dudas, esta acción contribuye a hablar de la homosexualidad como una expresión natural de las personas. Entre felicitaciones y buenos deseos, los chicos han dado un paso que está contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa. Asimismo, la foto y sus comentarios denotan la amplia apertura de los jóvenes hacia el tema de la diversidad sexual.

Desde Espacio Comunicación Alternativa felicitamos a Felix y Evert por haber expresado su amor, mismo que los hace fuertes y valientes para continuar adelante con su bella relación. Les compartimos el link para que puedan votar por ellos http://tinyurl.com/4brf23a.
 

domingo, 30 de enero de 2011

Las razones de los gays enclosetados

Por Xavier X. – (SentidoG.com)


Salvo que vivas en Uganda, en donde realmente no te conviene pararte en la plaza central para gritar “soy lo que soy”, suelen ser dos las razones universales por las que los gays que aún están encerrados en sus closets (enclosetados) postergan su salida:

1. “Mi vida personal no es un asunto público”.

2. “No quiero que me asocien con la comunidad gay; me avergüenza; no me representa”.

Bien, admitamos que aunque residamos en un país cuya legislación sea positiva para las personas LGBT, esto no quiere decir que todos vayamos a salir del closet instantáneamente. A decir verdad, cuando salimos del closet, tampoco lo hacemos “en simultáneo” con todos nuestros contactos, sino que vamos seleccionando a las personas ante las cuales nos sentimos más confiados para hacerlo. Tal vez en un principio nos resulte más sencillo “blanquear” con nuestros pares LGBT, y seguramente con algunos amigos seamos más honestos que con otros; lo mismo sucede con familiares y compañeros de trabajo.

Existen también circunstancias especiales que traban un poco la puerta del armario, por decirlo de alguna manera. Imaginen a un adolescente de 14 años con un padre homofóbico; es esperable que postergue su salida hasta que logre independizarse de ese hogar. O figúrense el caso de una madre lesbiana qué pensará dos veces antes de comentar su sexualidad en su lugar de trabajo, pues no querrá arriesgarse a un despido (ya no puede pensar sólo en ella).

Tenemos que reconocer que hay casos y casos. Pero definitivamente no tenemos por qué tolerar las dos razones señaladas al principio. Esas, no.

“Mi vida personal no es un asunto público”. Es cierto. Y nadie te pide que nos relates tus experiencias sexuales con lujo de detalles. Pero decime, en la oficina, en tu casa, con los amigos que no son del palo, ¿acaso no te referís, aunque sea un poquito, a esa vida personal que tanto intentás proteger? ¡Claro que sí! Pero no lo hacés honestamente. Mentís. Tu vida personal no es asunto público, pero sin embargo estás malgastando energía en inventar desde un novio o novia hasta la más creativa sarta de excusas para evitar que la bisagra de la puerta de tu closet haga algún ruidito que llame la atención. Tu vida personal no es asunto público, pero en el trabajo, en la familia o entre amigos, es naturalmente lógico que se comparta una mínima parte de ella, porque contribuye al relacionamiento, a la confianza, al fortalecimiento de los vínculos. Y vos, lo único que estás compartiendo es una mentira, ya sea por acción o por omisión.

“No quiero que me asocien con la comunidad gay; me avergüenza; no me representa”. Detrás de esta excusa, bastante vaga por cierto, podemos imaginar que la razón de tu vergüenza no es la comunidad gay, sino los fantasmas de sus estereotipos que conviven con vos, en tu armario dorado. Así, gays maricones, lesbianas machonas, bisexuales promiscuos y trans monstruosamente emplumadas te persiguen en tus peores pesadillas. ¿Y qué pasaría si te dan alcance? Ah… eso es lo que te propongo que te permitas averiguar. Porque te aseguro que todos ellos son, además de LGBT, profesionales, miembros de una familia, y excelentes amigos. ¿Y qué pasa con los gays, lesbianas y trans que no cuadran en estos estereotipos? ¿Tampoco te representan? ¿Y qué comunidad sí te representa? ¿La de los homofóbicos, capaces de cometer crímenes de odio?

Mi teoría es que la gente enclosetada que esgrime estas razones no se anima, en realidad, a enfrentar sus propios temores, los cuales incluyen una gran dosis de vergüenza.

Pero lo peor de todo, lo más triste, es que ellos piensan que realmente pueden engañar a alguien, y no se dan cuenta que desde su mamá hasta sus amigos y/o compañeros de trabajo ya tienen alguna idea al respecto. Y es que la gente, sépanlo, no es tarada, y realmente es bastante fácil darse cuenta cuando alguien se empeña en ocultar o disimular su sexualidad: o evita hablar de su vida personal, esa que no es un asunto público, o critica sistemáticamente a la comunidad gay, esa que tanto lo avergüenza.